Qué hace bien un creador de webs con IA
Le describes tu negocio en dos frases y en unos minutos tienes portada, secciones, textos de relleno y fotos de banco colocadas con cierto gusto. Para ver una idea, probar una estructura o salir del paso con la página de un evento, es una herramienta estupenda y muchas veces gratuita.
También ayuda con el bloqueo de la hoja en blanco: corregir un primer borrador de textos es más fácil que escribir desde cero. Hasta aquí, nada que objetar.
Dónde se queda corto: lo que no se ve en la vista previa
La web que genera vive casi siempre dentro de la plataforma que la creó. El plan gratuito suele publicarla en un subdominio con la marca de la herramienta, y para usar tu propio dominio, quitar el anuncio o tener formulario hay que pasar a una cuota mensual que se paga mientras la web exista.
Y lo que la hace posicionar no sale solo: textos que respondan a lo que busca tu cliente en tu zona, títulos y descripciones pensados para Google, datos estructurados, velocidad en el móvil y unos textos legales que cuenten lo que de verdad haces con los datos. Una IA genérica rellena huecos; no conoce tu oficio ni tu mercado.
El texto «que suena a IA» también se nota
Frases correctas que podrían ser de cualquier negocio: «ofrecemos soluciones de calidad adaptadas a tus necesidades». Quien compara tres webs en el móvil las descarta en segundos, y Google tampoco tiene motivos para enseñar una página que dice lo mismo que otras mil.
Lo que convence es lo concreto: qué haces, para quién, cuánto cuesta más o menos, dónde estás y cómo se te contacta. Eso lo tienes que aportar tú, uses la herramienta que uses.
Lo que cuesta de verdad al cabo de tres años
La comparación honesta no es «gratis contra pagar», sino cuota mensual contra pago único. Un constructor con dominio propio suele costar entre 10 y 40 € al mes: en tres años son entre 360 y 1.440 €, y si dejas de pagar, la web desaparece contigo dentro. Son precios orientativos.
Una web encargada con precio cerrado se paga una vez y, bien montada, solo arrastra el dominio cada año.
Cuándo usar IA y cuándo encargar la web
Si necesitas algo para mañana y no esperas clientes desde Google —una boda, un evento puntual, una prueba—, un creador con IA es la opción sensata. Si la web tiene que traerte trabajo durante años, conviene que sea tuya desde el primer día: dominio a tu nombre, sin cuotas y preparada para que te encuentren.
Esa es la que hacemos: diseño original, sin plantillas clónicas, con el precio y el plazo cerrados por escrito. Tienes todo lo que incluye en los packs de página web.
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