Quién busca un abogado de extranjería en Google
No busca «abogado», busca su caso: «visado de nómada digital», «nacionalidad por residencia», «arraigo», «reagrupación familiar», «renovar la TIE». Y lo busca muchas veces desde su país, antes de mudarse, comparando despachos que no puede visitar.
Por eso la web de un despacho de extranjería trabaja más que la de casi cualquier otro: es la oficina, la sala de espera y la primera conversación a la vez.
Una página por trámite, no una lista de servicios
El error más habitual es una página «Servicios» con quince trámites en una línea cada uno. Google no tiene nada que enseñar para «visado no lucrativo» si la web solo lo nombra. Cada trámite que de verdad lleváis merece su propia página: a quién va dirigido, requisitos, plazos orientativos, documentos y qué hace el despacho.
Un buen ejemplo es Blue Oak Immigration, un despacho de extranjería online: tiene una página para cada procedimiento, del visado de nómada digital a la nacionalidad por residencia, la reagrupación familiar o el registro de ciudadanos de la UE, además de un blog.
Idiomas: al menos español e inglés
Tu cliente llega desde Latinoamérica, Estados Unidos, Reino Unido o cualquier punto de Europa. Una web solo en español deja fuera a buena parte de ellos, y una traducción automática en un tema legal genera desconfianza justo donde más confianza hace falta.
Lo mínimo sensato es español e inglés bien escritos, como hace Blue Oak Immigration con su versión en inglés, y un tercer idioma si tu clientela lo pide.
Consulta online: que reservar sea fácil
Quien vive a miles de kilómetros no va a llamar por teléfono en horario de oficina. Un botón visible para agendar una consulta y un formulario corto resuelven más que un número de teléfono: son el camino que sigue el cliente cuando ya ha decidido.
Pide en ese formulario lo justo para valorar el caso. La situación migratoria de una persona es información delicada: cuantos menos datos recojas antes de la consulta, menos riesgo y más fácil cumplir el RGPD.
Lo que exigen la LSSI y la deontología
La abogacía es una profesión colegiada, y el artículo 10 de la LSSI obliga a que el aviso legal diga, además de los datos del titular, el colegio profesional y el número de colegiado. La publicidad está permitida, pero el Estatuto General de la Abogacía Española pide que sea veraz y respete el secreto profesional: nada de resultados garantizados ni de casos de clientes sin su consentimiento.
Con todo eso en orden, la web transmite lo que el cliente de extranjería necesita ver: que detrás hay un despacho serio.
Por dónde empezar
Si el despacho ya tiene web, empieza por separar los trámites en páginas propias y añadir el inglés. Si no la tiene, en la guía de diseño web para abogados tienes la estructura que recomendamos, y el precio cerrado está en nuestros packs de página web.
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