Cuánto cuesta un dominio web al año
Un dominio se paga por anualidades y su precio depende sobre todo de la extensión. Como referencia orientativa en 2026: un .com se mueve entre 10 y 20 € al año, un .es entre 5 y 15 €, y un .eu en cifras parecidas. Las extensiones nuevas de moda (.agency, .studio, .online) empiezan baratas y renuevan caro, a veces por encima de 30 €.
Dentro de ese precio hay una parte fija que no depende de quien te lo venda: las extensiones internacionales pagan una tasa de ICANN de unos 0,18 $ por año y por dominio. El resto es el margen del registrador, y por eso el mismo .com puede costar 9 € en un sitio y 25 € en otro sin ninguna diferencia técnica.
Un dominio no tiene calidades: el .com que cuesta 9 € y el que cuesta 25 € funcionan exactamente igual. Lo que cambia es el precio de renovación, lo que te cobran por los extras y lo fácil que te lo ponen para llevártelo.
La trampa del primer año
Es la más común y la que más dinero se lleva. Muchas ofertas de registro son de la primera anualidad: 1 €, 2 € o incluso gratis. La renovación vuelve al precio de tarifa, que puede ser diez veces más.
Haz siempre la cuenta a dos años. Un dominio a 1,99 € el primer año que renueva a 24,99 € son 27 € en dos años; otro a 12 € fijos son 24 €. El «barato» era el caro.
Antes de registrar, busca el precio de renovación, no el de alta. Si no aparece en la web y hay que entrar en una tabla de tarifas escondida, ya sabes por qué está escondida.
El dominio no es la web, ni el alojamiento, ni el correo
Es la confusión que más presupuestos rompe. El dominio es solo el nombre: la dirección donde la gente te encuentra. Con un dominio y nada más, quien escriba tu nombre no verá nada.
Son tres cosas distintas y normalmente tres facturas distintas: el dominio (la dirección), el alojamiento (donde vive la web) y el correo con tu nombre (buzones tipo hola@tunegocio.es). Cada una tiene su cuota anual, y las tres juntas son lo que de verdad cuesta estar en internet.
Cuando pidas presupuesto de una web, pregunta cuál de las tres entra en el precio y cuál se factura aparte. Lo contamos con cifras en la guía de qué hay detrás de una página web barata.
Los extras que se cobran aparte
Privacidad de los datos del titular. Desde el RGPD, los datos personales de un particular europeo ya no se publican en el directorio público de dominios. Aun así hay registradores que siguen vendiendo «privacidad» como un extra de 5 a 15 € al año. Comprueba si de verdad te hace falta antes de pagarla.
Certificado de seguridad (el candado). Los certificados gratuitos llevan años siendo el estándar y los emiten en automático prácticamente todos los alojamientos serios. Que te cobren 60 € al año por un certificado básico es una factura evitable.
«Protección de renovación» y paquetes de correo. Suelen venir marcados por defecto en el carrito. Ninguno es obligatorio para tener el dominio funcionando.
Por qué el dominio que quieres cuesta 2.000 €
Si al buscarlo te aparece un precio de cuatro cifras, ese dominio no está libre: está en el mercado de segunda mano. Alguien lo registró antes —a veces para usarlo, a veces para revenderlo— y pone el precio que quiere. Ahí no hay tarifa, hay negociación.
Cuando pasa eso tienes tres salidas sensatas: cambiar de extensión (el .es de tu nombre suele estar libre cuando el .com no lo está), añadir la ciudad o el oficio al nombre, o elegir otro nombre. Pagar 2.000 € por un dominio solo tiene sentido si el nombre es el negocio.
Ojo con la variante fea: si alguien ha registrado tu marca registrada para revendértela, eso tiene nombre legal y no se arregla pagando. Es el caso de un procedimiento de conflicto de dominios, no el de una compra.
A nombre de quién queda: la parte que de verdad cuesta dinero
El precio del dominio son 12 €. Perderlo cuesta mucho más. Si quien te hace la web lo registra a su nombre y no al tuyo, la dirección no es tuya: el día que os separéis te tocará empezar con un dominio nuevo y con el posicionamiento a cero.
Se comprueba en un minuto: pide ver el dominio dentro de una cuenta que sea tuya, con tu correo como contacto del titular. «Lo tengo yo en mi cuenta y no te preocupes» no es tenerlo a tu nombre.
Y ten en cuenta el calendario: tras registrar un dominio, o tras cambiar el titular, las normas de ICANN imponen un bloqueo de 60 días durante el que no se puede trasladar a otro proveedor. No es un capricho de nadie, pero conviene saberlo antes de tener prisa.
Así trabajamos nosotros: el dominio se registra a nombre del cliente desde el primer día y en la entrega queda en una cuenta suya, con sus claves. Es la forma de que irse no cueste nada.
¿.es o .com para un negocio en España?
El .es lo gestiona el registro español de dominios y hoy no exige residencia ni NIF: lo puede registrar cualquiera. Para un negocio que vende en España es una señal clara de «soy de aquí» y suele estar libre cuando el .com no.
El .com es el que la gente teclea por costumbre y el que conviene si algún día vendes fuera. Si el nombre de tu negocio es tu marca y te lo puedes permitir, registra los dos y redirige uno al otro: son 25 € al año en total y te quitas el problema de que alguien coja el otro.
Lo que no compensa es coleccionar diez extensiones «por si acaso». Con la que usas y la que más se confunde con ella es suficiente.
Un dominio no es una marca, y la web tiene obligaciones
Registrar un dominio no te da ningún derecho sobre el nombre. Son dos registros distintos: el dominio se pide al registrador y la marca se registra en la oficina de patentes y marcas. Antes de imprimir el nombre en un rótulo, conviene mirar que no haya una marca registrada igual en tu sector.
Y en cuanto el dominio apunta a una web con actividad comercial, entra en juego la LSSI: la página tiene que identificar al titular (nombre o razón social, NIF, domicilio y una forma de contacto directa). Si además recoges datos por un formulario, necesitas la información de protección de datos que exige el RGPD, con la AEPD como autoridad de control en España.
Son diez minutos de trabajo que evitan un susto, y ninguna de las dos cosas la resuelve el dominio por sí solo.
Cuánto cuesta el dominio dentro de una web hecha
En nuestros packs de página web el dominio se compra al empezar, a nombre del cliente, y la web vive en él desde el primer día. El precio del pack está publicado y el dominio se paga a precio de registrador, sin recargo: no es una partida que engorde el presupuesto, es una cuota anual tuya.
Lo mismo vale si tu negocio depende del nombre más que la media, como una inmobiliaria o un estudio de arquitectura: la dirección es parte de la marca, así que lo caro no es el dominio, es no tenerlo a tu nombre.
Guías por oficio relacionadas